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jueves, 25 de abril de 2013

Vodafone toma la línea roja de Metro




Esta semana se ha anunciado la noticia del acuerdo comercial entre la compañía Vodafone y Metro de Madrid, por el que la Línea 2 del Metro pasará a llamarse línea 2-Vodafone y la estación de Sol pasará a llamarse Vodafone-Sol, a cambio de 1 millón de euros anuales durante 3 años. 

Esta noticia en frío y con la información que nos han dado, podría ser  una buena noticia, ¿pero realmente lo es?

En los medios van apareciendo datos del acuerdo:  ...El cambio en la denominación de la línea 2 incluye la integración de los logos de Vodafone en varios de los elementos de las estaciones: en los accesos, en los directorios de los vestíbulos y pasillos de todas las estaciones, en los directorios de los andenes, en los teleindicadores, en los trenes de la línea, así como en los vestíbulos, andenes, pasillos y trenes del resto de estaciones de la red donde se mencione la correspondencia con la línea. Asimismo, el nuevo nombre de la línea se indicará en el plano oficial de la red de Metro, así como en la web y en la aplicación móvil desarrollada por el suburbano. En el caso de Sol, el nuevo nombre de la estación estará visible en accesos, vestíbulos, pasillos y en toda aquella señalética de la red en la que aparezca.
De este modo, la transformación de las instalaciones será visible para los más de 65.000 viajeros diarios en la estación de Sol, así como los más de 122.000 viajeros que cada día transitan por toda la línea 2, los más de 30.000 usuarios diarios con los que cuenta la web de Metro y los destinatarios de los millones de planos que se reparten en la red.
En este acuerdo, se incluye, por otro lado, la posibilidad de que Vodafone realice actividades comerciales en las instalaciones de la línea 2, pero su presidente, Francisco Román, no ha adelantado qué tipo de acciones se van a llevar a cabo por razones de competencia comercial, ha explicado... RADIO MADRID / EUROPA PRESS   23-04-2013

¿Donde están los límites? ¿Hasta donde se puede dar?  

Entendemos que nuestros dirigentes, al igual que unos buenos padres cuando toman una decisión, lo hacen pensando en las consecuencias; si eso va a ser bueno para nosotros, para nuestro desarrollo, si nos va a dotar de oportunidades para el futuro, etc.  Para poderse mantener fieles a estos principios habrá veces que tengan que decir no, porque no todo vale.

Imagen de la película "Diarios de motocicleta"


En situaciones de crisis, conflicto y tensión es más difícil mantener la cabeza en su sitio, sin perder de vista los objetivos básicos para cuidar.  Sometidos a la presión del aquí y el ahora, muchas veces a los padres les cuesta mucho pensar con claridad y es aquí donde se pueden abrir paso ideas que en otros momentos de mayor serenidad jamás habrían sido contempladas.   Por ejemplo, pensando en adolescentes se nos ocurre el típico caso del adolescente que no para de suspender, los padres desesperados no saben como reconducir la situación y llegan a ofrecer por un aprobado, algo que en condiciones normales jamás se les hubiera pasado por la cabeza darle, porque en el fondo saben que no es adecuado ni bueno para su hijo.  El aprobado si lo es, la recompensa no.

Es en estos momentos donde a lo mejor no se hace una reflexión profunda para saber a que se está diciendo si, que es lo que  se está aceptando y que coste va a tener.  Si este funcionamiento se va perpetuando, con el tiempo no se podrá diferenciar que es lo correcto de lo incorrecto y quizás, como ahora, el único indicador que tengamos para valorar si está bien o no sea la cantidad de dinero que nos dan.



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jueves, 14 de marzo de 2013

Tasa por prestación del servicio de gestión de residuos urbanos o la ley de la oferta y la demanda

Sobre la ley de la oferta y la demanda la teoría dice: "hablando dentro de un mercado de competencia perfecta, el precio de un bien se situará en un "punto de equilibrio" donde la demanda sea igual a la oferta".  (portal de economía e-conomics)

La semana pasada recibí notificación del pago de la tasa por prestación del servicio de gestión de residuos urbanos (la tasa de basuras de toda la vida). Esta tasa fue desglosada del IBI y constituida como un nuevo impuesto en la Comunidad de Madrid. A mi me parece  una manera de recaudar más que un impuesto necesario para la comunidad, además me sentí estafada porque tenía que pagar algo que ya estaba pagando en el IBI.  Esta sensación la he tenido más veces y creo que no soy la única que se siente así en otras muchas cuestiones. Intenté reflexionar sobre el mecanismo psicológico que podía estar debajo.

Según vamos madurando psíquicamente, adquirimos mayor perspectiva de las cosas pero al principio en nuestra mente sólo existe uno mismo, el otro casi no tiene presencia, lo que importa es lo que quiero yo regido además por un apetito voraz: “mío”, “lo quiero todo”, “¡lo quiero ya!”

Pero si las cosas  se van dando bien, esta mentalidad infantil da paso a otra en la que este funcionamiento “corto de vista” y voraz se integrará con otros de mayor capacidad de contención del deseo, donde se quiere y se cuida al otro.

Cuando la mente va madurando importa lo que les ocurra a los otros, hay empatía y una preocupación genuina por las consecuencias que nuestra voracidad pueda tener en terceros. Por eso diría que en la mente madura de hombres y mujeres se ha incorporado la ley del padre, que pone normas de manera honesta para que los bienes sean disfrutados y cuidados por todos. Desde este estado mental mas desarrollado importa el ser humano, el mundo y su futuro.

Si volvemos a la mente menos evolucionada, que puede estar en niños y adultos, la ley del padre todavía no rige la mente y por tanto en su lugar hay otra ley sustituta: la ley del mas fuerte. Así el mundo y los otros  se contemplan como al servicio de uno mismo, disponibles para servir al deseo voraz. Desde aquí la ley de la oferta y la demanda es entendida como una oportunidad para aprovecharse de la necesidad que tienen los demás: “ahora están en mis manos” (por supuesto los adultos con este funcionamiento no lo dirán así).


Cuando la mente puede alcanzar un desarrollo mayor, la interpretación es muy distinta porque se contempla la necesidad del otro como una oportunidad de cuidar y servir a la comunidad. La semana pasada, el día 7 de marzo, en “El Pais”  entrevistaban al economista Christian Felber (autor de Economía del bien común, EBC Deusto, 2012) y decía:

“Ni el capital ni el beneficio empresarial son objetivos, sino medios”. Y añadiría que cualquier tipo de valor ético debería tener ventaja fiscal frente a un negocio gestionado con esa máxima omnipresente en los ochenta que verbalizó el personaje interpretado por Michael Douglas (Wall Street, 1987): “La avaricia es buena”. Felber simplemente piensa: “Las leyes deben invitarnos a comportarnos de forma social, responsable, empática, ecológica y solidaria”.


En el lado oscuro
Según se entienda la ley de la oferta y la demanda, estaremos creando un entorno de confianza y cooperación mutua  o todo lo contrario, un entorno de desconfianza si  lo que prima es aprovecharse y no cuidar.  En este caso es muy probable que la sensación que tengamos es de haber sido estafados, porque sin ley del padre no hay justicia, hay triquiñuelas y cuando uno  siente que ha sido estafado  se lo intenta cobrar de alguna manera… y así vuelta a empezar. ¡Sálvese quien pueda!



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