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jueves, 9 de mayo de 2013

El actor británico Mark Lester asegura ser el padre de los hijos de Michael Jackson





Vaya lío!! Los avances tecnológicos pueden ser de gran ayuda pero sin lugar a dudas complican mucho las relaciones humanas.  Parece que lo difícil ahora es determinar quien es el padre y quien la madre.  Podríamos empezar por plantearnos dos preguntas: ¿Eres padre por el hecho de haber donado esperma? ¿Eres madre por el hecho de haber gestado un bebé?

Desde un punto de vista psicoanalítico tendremos que plantearnos que tanto el esperma como el óvulo dotan genéticamente al niño y que esto implica una historia, una raza, un sexo...

Pero pensamos que otra cosa muy diferente es la gestación de un bebé, donde se trasciende de lo puramente biológico y se pasa a establecer un vínculo emocional. Durante los nueve meses de embarazo el bebé crea un vínculo físico y emocional con la madre, independientemente de lo que los adultos hayan acordado.  Para el bebé este vínculo es tan importante que depende de él para su supervivencia, la madre no solo alimenta y da un espacio donde el bebé se desarrolla,  durante la  vida intrauterina  empieza a formarse el aparato mental del ser humano.

El niño en la tripa da respuestas emocionales a los estímulos que proceden de fuera de la madre y del interior de la madre ya sea desde su cuerpo o desde su mente.  El bebé comienza a desarrollar un repertorio de respuestas en relación con esos estímulos, por ejemplo ante un estado de ansiedad de la madre los latidos cardiacos del bebé se aceleran. A la madre le sucede lo mismo: "el bebé se mueve, debe estar inquieto o escucha una voz conocida..." dotamos de un significado emocional a lo que sentimos que hace el bebé.  En definitiva así es como se empieza a construir un aparato mental, aquí es donde comienza la historia de cada individuo.



Partiendo de este razonamiento deberíamos tener en cuenta que a un bebé nacido de un "vientre de alquiler" se le está separando de su madre y como tal habría que reconocerlo. Sabemos que  en el caso de las adopciones  el bebé, aun siendo separado nada más nacer, para desarrollarse de una manera sana, tendrá que elaborar un duelo por la separación y la pérdida de esa madre. 

Quizás por esto se utiliza el  término "vientre de alquiler" en lugar de "madre de alquiler", es como si  no  quisiéramos reconocer que no solo es un vientre, es una madre.  Si en lugar de ver el todo (la madre) vemos una parte (el vientre) estaremos eliminando de un plumazo enfrentarnos a  las consecuencias que implican determinados avances tecnológicos.  Si lo vemos como un vientre de alquiler podríamos pensar que el coste es solo económico, sin embargo si lo vemos como un todo, es decir una madre de alquiler, podremos tomar conciencia de que además tiene un coste emocional para el bebé y los nuevos padres. De este modo estaremos más preparados para atender a las necesidades emocionales que surjan  de este proceso.  

Siguiendo el razonamiento de la importancia del vínculo, podríamos pensar que Mark Lester a lo mejor  no está pidiendo el reconocimiento de su esperma sino el de su vínculo, porque esto era lo que tenía con los hijos de Michael Jackson. 





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viernes, 12 de abril de 2013

La muerte de Jose Luis Sampedro y Sara Montiel

José Luis Sampedro y Sara Montiel han muerto esta semana, ambos eran mayores, pasaban de los 85 y aunque es ley de vida, no por esto duele menos.

Hay que hacer un duelo y muchas veces nos sentimos poco preparados para enfrentarnos a los duelos, porque creemos que  enfrentarlos bien es que no te duela. Como si el sufrimiento fuese algo que hay que evitar. Quizás este tipo de ideas surja cuando no hemos ido desarrollando la capacidad de contener y elaborar el dolor.

Desde el comienzo de nuestra vida hemos de adaptarnos a un sin fin de cambios que son incómodos y dolorosos. Desde niños hay que irlos aceptando, ¡hasta los cambios  físicos duelen!
Quizás la etapa de la vida donde se concentra el mayor número de cambios  es  la adolescencia. Los adolescentes tienen tres duelos que hacer:

El duelo por los padres ideales de la infancia y por separarse de ellos.
El duelo por el cuerpo, dejan atrás un cuerpo infantil
El duelo por ellos mismos, por lo que dejan de ser (ya no serán niños nunca más) y por lo que tienen que trabajar para crear una  “nueva”  identidad ¿en que adulto se van a convertir?
En la adolescencia hay que hacer muchos cambios,  son imprescindibles para seguir creciendo. Estos cambios afectan al adolescente y a  su entorno. En el caso de los padres han de repensar cual debe ser su lugar para  con el adolescente y esto es doloroso. El dolor es todo aquello que te pone en contacto con la fragilidad: el dolor de no poderlo controlar todo, el dolor de no poder ayudar, el dolor del no saber, el dolor de separarte del niño que tanto te necesitó y  que ahora quiere volar solo.
Todas estas experiencias son necesarias para que el adolescente se equipe de nuevas herramientas que serán imprescindibles para que se pueda manejar en el mundo adulto, donde ha de tener capacidad de análisis, capacidad de espera, de tolerancia a la frustración,... porque tiene que estar preparado para  enfrentarse a los imprevistos que da la vida.
Imagen propiedad de las autoras del blog
El duelo permite manejarse con solvencia en ese área que está fuera del control humano y que es implícito a toda experiencia vital. Si quieres vivir tienes que tolerar el dolor.  Es como el caso de los adolescentes a los que muchas veces se les exige un rendimiento escolar igual al de la etapa anterior, de latencia (6-10 años aprox) y como decía uno en consulta “ya no puedo estudiar tanto, tengo muchísimas mas cosas en la cabeza que antes”.
Crecemos durante toda la vida y para poder hacerlo hemos de revisar lo que necesitamos para ir cambiando. Es como si fuésemos una casa que a medida que vamos creciendo hay que ampliarla, reformarla, repararla, cuidarla… Estos cambios son los que configuran nuestros intereses  y necesidades psíquicas, físicas, sexuales, necesidades sociales, de pareja...curiosidad, creatividad....que cambian constantemente en le proceso de vivir. A veces deshacernos de la habitación de la infancia da mucha pena, como  a esos padres que pasados años desde que sus  hijos se independizaron, todavía conservan la habitación tal cual la dejaron.  Como si esperasen que volviese el adolescente que fue su hijo.
Aunque a veces se dice ante una muerte, “la vida no te prepara para esto”, es precisamente para lo que nos prepara, para poder sentirlo, para que duela sin morirnos de pena o volvernos locos.




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