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viernes, 5 de julio de 2013

Los canteranos del Barça

"El FC Barcelona  obliga a sus canteranos a aprender catalán por contrato desde los 10 años e impregnarse de los valores de la sociedad catalana" (ECD 4 de julio de 2013)

Este tipo de noticias está cargada con dinamita y lo decimos porque provocan tal polémica que quizás impidan pensar en lo importante de la noticia, que en este caso son los niños.  Leyendo los comentarios que ha suscitado la noticia (los podeis ver en el link), de niños nadie habla.  Ha generado un debate de unos contra otros, catalanistas vs. anticatalanistas.



Es muy curioso con que facilidad los adultos nos podemos convertir en niños que lo que quieren es tener la razón y terminamos diciendo eso de "...y tu más".  Para poder vencer la rabia infantil que puede suscitar cualquier tema, se requiere de una capacidad para tolerar la frustración y la espera. Cuando nuestros funcionamientos adultos salen a nuestro rescate, podemos transitar por estas primeras fases turbulentas y finalmente podremos pensar.  En este caso el debate no ha pasado de la pelea, nosotras nos preguntamos ¿que pasa con los niños?

Los adultos estamos obligados a proveer de recursos y herramientas en el proceso educativo, que finalmente permitan que los niños sean ellos mismos y tengan su propio criterio.  Cada familia intenta educar a sus hijos para darles las mejores posibilidades, pero cada una lo hace con un estilo y valores propios y esto hace que en un grupo los niños sean muy parecidos por edad, por intereses, por gustos, por necesidades, pero a la vez muy distintos.  Esto enriquece y da mayor perspectiva, las cosas no son solo como las hacemos en mi casa.  

A los 10 años los niños necesitan psicológicamente ampliar su horizonte, están muy cerca de la preadolescencia,  momento crucial en la vida porque  se pasa de un funcionamiento más obsesivo (rígido, obediente, repetitivo...) necesario en la primera infancia, a un funcionamiento donde el niño empieza a tener mayor capacidad de comprensión y amplitud de miras.  Si en este momento no se permite que la mente del niño contemple que hay diferencias, que no todos son iguales a ellos, ni piensan lo mismo y que cada uno de ellos tiene su sistema de valores, estaremos poniendo muchas trabas para que puedan superar esta fase evolutiva.

Por eso nos sorprende que el Barça apele a una necesidad cultural, para en lugar de abrir las posibilidades de conocimiento y comprensión de la vida,  imponer algo que implica perder la identidad individual en aras de una "identidad colectiva", sin tener en cuenta que los niños necesitan pasar por la diversidad: que unos hablen castellano, otros catalán, que unos celebren las victorias con sardanas y otros como quieran, pero sobre todo que lo hagan de una manera natural que les salga de dentro. 

Si no ayudamos a los niños a salir de lo obsesivo, de que todo tiene que ser igual para estar bien, no les estaremos ayudando a crecer e impediremos que puedan multiplicar sus recursos internos, porque desde este funcionamiento igualitario serán adultos muy obedientes, poco pensantes y previsibles,....  poco creativos y maduros.



Prohibida la reproducción total o parcial sin la autorización de las autoras

viernes, 14 de junio de 2013

Messi, Urdangarin, Bárcenas,José Blanco,.....suma y sigue

La idea de que Messi esté defraudando a Hacienda, a mi por lo menos, me deja en shock ¿Messi? pero si es como un niño genuinamente bueno, incapaz de romper un plato...y el fraude supuestamente asciende a ¡varios millones de euros! esto me deja la moral por los suelos, no porque yo sea culé, sino porque si Messi lo hace...

Ultimamente cuando lees el periódico se te cae el alma a los piés, todo el mundo acusa o es acusado de robar, malversar, prevaricar, los políticos, la familia real, los sindicalistas, los deportistas.  Parece que el barco se está hundiendo y las ratas corren para ver quien se salva.  Es como si el "código de los ladrones" se hubiera roto, ese que dice: yo no cuento lo tuyo y tu no cuentas lo mío... y ¡claro! roto el pacto no paran de salir trapos sucios por todas partes y esto genera un clima de indignación generalizado y de desmoralización.

Me pregunto por qué lo harán, porque a Messi dinero no le iba a faltar.  Me imagino que una vez dentro de este sistema fraudulento que hemos creado si declaras todo lo que ganas y pagas religiosamente eres un pringado.

En nuestro post anterior escribíamos sobre adolescentes y a lo mejor estos dos artículos están relacionados. Precisamente porque vivimos en una sociedad eternamente adolescente, lo que se hace es burlar a la autoridad como un proceso de diferenciación del adulto, como estrategia para definir su identidad.  El otro día una chica de 15 años decía a su madre "mamá dime de todos estos trajes cuales te gustan, no vaya a elegir los mismos que tú", claro, porque si los eligiera, sería como mamá y los adolescentes lo que quieren es no tener nada que ver con los adultos.

Cuando el adolescente alcanza cierta seguridad ya no hace las cosas para saltarse las normas, empieza  a reivindicar sus propios criterios amparados por la ley de lo que es justo. Si una etapa de nuestra evolución psíquica se caracteriza por la búsqueda de justicia es precisamente  la adolescencia.  El adolescente maduro se empieza a diferenciar de su grupo y a ejercer autoridad sobre sus actos. El grupo ya no es su guía, no hace lo que haga el resto.

Los adultos que no llegaron a sentirse distintos de la manada, con su propio criterio y responsables en conciencia de sus actos, son aquellos que luego se dejan llevar por modas y tendencias de opinión, los que se adhieren con facilidad a lo que diga el más fuerte, son la masa irresponsable que hace atrocidades desde el anonimato.

Quizás sea por esto que la corrupción está al orden del día y cuando se les pregunta a los corruptos, ninguno parece tener conciencia de haber hecho nada malo, todos en su “grupo” hacen ese tipo de “gamberradas”

viernes, 7 de junio de 2013

Multas a los padres que no impidan las borracheras graves a sus hijos


Este es el titular de una noticia publicada en "El País" el 5 de junio de 2013.  La polémica está servida: ¿quien es el responsable de que los menores beban? Para  algunos padres la responsabilidad está en los comerciantes que no deben vender alcohol  a menores, para otros son las fuerzas de seguridad que permiten los botellones en las vías públicas.   Estas pueden ser medidas necesarias pero no suficientes para limitar el consumo en menores, por esto nos gustaría pensar en el papel que juegan los padres y cuales son sus dificultades y responsabilidades.
Cuando los padres señalan a otros para que se hagan cargo de controlar a sus hijos es quizás porque se sienten muy desbordados e incapaces de saber cómo hacerlo.  Culturalmente los adultos nos estamos quedando más infantilizados y con esto queremos decir que hay una dificultad en nuestra sociedad para funcionar como personas maduras y responsables.  Actualmente da la sensación de que una persona adulta cuanto más jovial física y mentalmente parezca, más se le valorará, es como si no estuviese bien visto ser adulto y responsable, con todo lo que ello conlleva, queremos ser eternamente jóvenes e ¿irresponsables?   
Todo está pensado para que el mundo lo dirijan los jóvenes (no necesariamente de edad, sino de mentalidad), estamos creciendo en un entorno donde lo que se potencia es, por ejemplo en los medios de comunicación y publicidad, esloganes como: !no te pares! !el mundo no tiene límites! !salta las barreras! Los avances médicos han facilitado mucho la fantasía de eterna juventud, a nuestro abuelos ni se le pasaba por la cabeza la idea de que si les fallaba el hígado a lo mejor se lo podían clonar o  ¿por que no los ojos?  Todo esto genera la sensación de que podemos ser eternamente jóvenes.

La idea de padre con la que muchos hemos crecido, padres a los que respetábamos, con autoridad suficiente para marcar los límites y con las ideas muy claras sobre lo que se podía o no se podía hacer, parece que se ha diluido.

Creemos que de lo que habría que hablar es de la impotencia y la inseguridad que sienten muchos padres a la hora de limitar ciertas conductas en sus hijos. Parece que la adolescencia se está alargando eternamente y esto muchas veces  nos hace sentir sin la autoridad suficiente para educar. 
Es muy difícil queriendo ser adolescentes poner límites a otro adolescente, en todo caso querremos ser su amigo y así,  encontramos el camino "fácil" que es el de permitir muchas conductas en nuestros hijos desde que son pequeños, con tal de ahorrarnos el trago de las rabietas y los enfados.  

El otro día una madre me preguntaba que podía hacer con su hija de 8 años, que a la hora de vestirse siempre entraba en conflicto porque quería hacerlo a su manera, la madre me contaba que ella daba varias opciones y la dejaba elegir ciertas cosas pero todo dentro de un límite, pero esto no era suficiente e invariablemente el tema acababa en enfado y pelea. Lo que más le extrañaba a esta madre era que su hija en todo lo demás era una niña en general obediente y fácil.  Le hablé de que a lo mejor su hija necesitaba enfadarse con ella, probar donde estaban los límites y hasta donde le iba a permitir llegar y que además este era un buen ensayo para cuando llegara la adolescencia, porque ya habría aprendido a  que hay ciertas cosas por las que su madre no iba a pasar.

Los adolescentes necesitan romper límites y normas pero también que haya alguien que los mantenga a raya.  Ayer en el programa de Onda Cero de Carlos Herrera se debatió el tema que hoy nos ocupa, los oyentes llamaban y daban su opinión, muchos buscaban responsables y se intentaban liberar de la culpa pero otros lo tenían muy claro: los límites y las normas son importantes y eso es algo que se tiene que aprender en casa, no se puede delegar en el gobierno, el colegio... Javier (minuto 37,24) un agricultor padre de una hija de 13 años decía que él lo tenía claro, había que educar en casa, poner límites y sobre todo tener criterios propios, no dejarse llevar por lo que otros hacían.



La adolescencia es una etapa que asusta a muchos padres, pero a lo mejor asusta tanto porque temen que rivalicen con el adolescente que todavía siguen siendo, si el adulto no tiene claros los límites, si busca la eterna juventud, si no tiene claro lo que se debe y lo que no se debe hacer ¿como va a educar? a lo mejor por eso muchas veces exigimos que lo haga alguien por nosotros.



Prohibida la reproducción total o parcial del artículo sin el consentimiento de las autoras.

jueves, 23 de mayo de 2013

Jesús Carballo, seleccionador nacional de gimnasia rítmica denunciado por abusos sexuales a menores


De nuevo el abuso sexual a niños, esta vez dentro del Equipo Nacional de Gimnasia Rítmica. El País en su artículo "La policía cree totalmente veraz que Carballo abusó de gimnastas menores", explica  cómo ocurrieron los hechos y también  que ahora estos, han prescrito. Nosotras vamos a intentar argumentar la dificultad psicológica que imposibilita que dichos delitos sean denunciados por sus víctimas.

Él me decía que era mi padre y lo cierto es que yo pasaba más horas con él que con mi familia. Tenía sentimientos encontrados: le admiraba, le quería, pero a la vez tenía terror y me sentía obligada a soportar cosas, recuerda ahora esta mujer, una de las mejores gimnastas españolas a finales de los años setenta. Me volvía loca intentando averiguar qué había hecho mal porque unas veces me trataba bien, otras mal y otras me ignoraba sin motivo aparente...

Empezamos a vivir con miedo, relata una de ellas. El ambiente entre nosotras era raro. Algunas estaban absorbidas emocionalmente por Carballo, competían por sentarse con él en el coche, por estar siempre con él. Tiene el don de la manipulación. Todas teníamos una confianza total en él. Era un ambiente de amor desmedido y al mismo tiempo de miedo real, añade otra...

Las gimnastas abusadas en el caso Jesús Carballo,  decidieron denunciar tras reencontrarse hace unos meses:

A raíz de ese reencuentro nos dimos cuenta de que no éramos las únicas víctimas y que habíamos sido gimnastas de varias generaciones las que sufrimos sus abusos. Nos entró el pánico. Pensamos que igual esto seguía ocurriendo y decidimos pedir ayuda al CSD, recuerda la denunciante. Solo dimos este paso cuando nos sentimos unidas, fuertes y psicológicamente preparadas. Solo queremos sanar y que Fillo sepa que sus actos nos hicieron mucho daño cuando solo éramos niñas.

El pederasta abusa de los niños porque ha decidido que no le importa hacer daño y además porque sabe que es muy difícil que un niño  se rebele contra un adulto al que respeta, al que siente como una autoridad. Primero el adulto perverso crea una relación sana para que el niño confíe en él, para luego ir introduciendo aspectos perversos que acaban en el abuso reiterado. Esta conducta hace que el niño  quede  confundido y sintiéndose muy culpable. 

Las víctimas de abuso sexual infantil quedan apartadas del resto de niños y niñas, en una situación de exclusividad muy ambivalente, por un lado se sienten los y las elegidas, lo que les hace sentirse amados, pero por otro lado sienten pagar un precio muy caro renunciando a su propia identidad. Las víctimas quedan ligadas al pederasta dentro de  una relación de sometimiento a la voluntad del adulto y en un clima de clandestinidad y obediencia,  es por esto que no denuncian y tienen que pasar años para hacerlo, aunque lo más probable es que no denuncien nunca.


Los abusos sexuales a menores prescriben en España cuando han transcurrido 20 años desde que la víctima alcanza la mayoría de edad. La policía no ha encontrado “indicios suficientes” de que el entrenador haya abusado de otras gimnastas en épocas posteriores, aunque no lo descarta. Si aparecieran nuevas denuncias o indicios de casos posteriores podría reabrirse la investigación

Creemos que estos delitos no deberían prescribir porque se necesita tiempo para denunciar. Si los adultos al cargo no fueron conscientes del abuso, tendrá que ser el propio niño abusado el que lo denuncie al hacerse adulto, siempre que tenga la fortaleza de reabrir una herida que probablemente haya intentado tapar con todas sus fuerzas.



Reservados todos los derechos.  Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización de las autoras.

jueves, 16 de mayo de 2013

Ariel Castro: el monstruo de Cleveland




Esta semana nos hemos enterado de la terrible noticia; la aparición de tres chicas que han estado secuestradas durante más de10 años en una casa de Cleveland (EEUU), no es la primera vez que una noticia como esta nos deja a todos en estado de estupor y tampoco será, desgraciadamente, la última.

¿Que le puede haber pasado a Ariel Castro para hacer esto?

Según las últimas informaciones se ha encontrado una carta escrita por él hace unos años donde revelaba que había sido víctima de abusos en su familia y violado de niño por su tío.  ¿Es esto suficiente para que de adulto te conviertas en maltratador, violador, secuestrador....en definitiva en un monstruo?  Creemos que no.  Hace falta que ocurran más cosas, pero sin lugar a dudas el maltrato hace que algo se rompa en la mente de un niño.

Las circunstancias que rodean el maltrato son las que atenúan o disparan el daño, marcan la diferencia sobre el daño psíquico hecho al niño, porque  daño siempre va a haber.

Pensamos que puede haber tres posibilidades de reparación del daño, por parte del adulto que no está maltratando activamente al niño.

La primera es la negación: el adulto parece no enterarse de nada y con esta actitud lo que  hace es agravar las consecuencias del maltrato, porque no solo no está reparando  sino que además desampara.

Por ejemplo en el caso Fritzl, cuando en 2008 se descubrió como en Austria un padre había tenido secuestrada a su propia hija durante 24 años en el zulo de la casa familiar,  la madre negó saber lo que estaba ocurriendo, cuando  esta hija "desaparecida"  vivía en el piso de abajo, encadenada, drogada y separada del resto de su familia por una puerta blindada.  En este caso la persona más cercana que podría haber rescatado y reconocido el daño era la madre. La relación  entre un niño y un adulto es siempre asimétrica, el niño confía en el adulto por tener una relación de dependencia con él y si  este le maltrata y nadie lo denuncia, el niño entrará en un estado confusional estructurante de su psiquismo, invirtiéndose el sentido bueno-malo, porque los que tienen que cuidar maltratan, y si nadie se entera ni le defiende, el niño acabará pensando que recibe lo que se merece.

La segunda posibilidad es el acompañamiento:  la persona que observa el maltrato no tiene la suficiente fortaleza yoica para rescatar al niño maltratado.  Cuando una mujer, por ejemplo, está siendo maltratada y quiere a sus hijos, puede que no les defienda delante del padre por su debilidad yoica es decir, por su impotencia psicológica, pero hay un reconocimiento del maltrato, de que el maltrato está mal y que no se debe hacer.  Esto lo que potencia en el niño es rabia en lugar de confusión, que es un nivel menos dañino al permitir una mínima diferenciación entre bien y mal.

La tercera posibilidad, a nuestro modo de ver es el rescate:  el adulto no maltratador no se resigna y pelea hasta poner a salvo al niño.  No sabemos si es el caso de Amanda Berry, pero podríamos suponer que luchó para salvar sobre todo a su hija,  dicen que en la única posibilidad que encontró de escapar dio la voz de alarma y consiguió escapar, sacando a su hija de la mano con ella.

Quizás sea mucho suponer, pero es posible que la diferencia entre las tres chicas estuviese en su fortaleza y determinación para no aceptar el maltrato. Sabemos que en el caso de una de ellas Michelle Knight, hubo maltrato familiar, casualmente es a la que el secuestrador maltrató más ferozmente, ¿casualidad? Puede que fuese la más confusa y la que inconscientemente se creyese merecedora de ese trato.

Si los niños no quedan a salvo de la locura de los mayores,  si han sido dañados y no se les reconoce este daño, no hay garantías de que la historia no se repita,  bien desde el papel de verdugo o  de víctima.





Reservados todos los derechos de este artículo a las autoras del blog




jueves, 25 de abril de 2013

Vodafone toma la línea roja de Metro




Esta semana se ha anunciado la noticia del acuerdo comercial entre la compañía Vodafone y Metro de Madrid, por el que la Línea 2 del Metro pasará a llamarse línea 2-Vodafone y la estación de Sol pasará a llamarse Vodafone-Sol, a cambio de 1 millón de euros anuales durante 3 años. 

Esta noticia en frío y con la información que nos han dado, podría ser  una buena noticia, ¿pero realmente lo es?

En los medios van apareciendo datos del acuerdo:  ...El cambio en la denominación de la línea 2 incluye la integración de los logos de Vodafone en varios de los elementos de las estaciones: en los accesos, en los directorios de los vestíbulos y pasillos de todas las estaciones, en los directorios de los andenes, en los teleindicadores, en los trenes de la línea, así como en los vestíbulos, andenes, pasillos y trenes del resto de estaciones de la red donde se mencione la correspondencia con la línea. Asimismo, el nuevo nombre de la línea se indicará en el plano oficial de la red de Metro, así como en la web y en la aplicación móvil desarrollada por el suburbano. En el caso de Sol, el nuevo nombre de la estación estará visible en accesos, vestíbulos, pasillos y en toda aquella señalética de la red en la que aparezca.
De este modo, la transformación de las instalaciones será visible para los más de 65.000 viajeros diarios en la estación de Sol, así como los más de 122.000 viajeros que cada día transitan por toda la línea 2, los más de 30.000 usuarios diarios con los que cuenta la web de Metro y los destinatarios de los millones de planos que se reparten en la red.
En este acuerdo, se incluye, por otro lado, la posibilidad de que Vodafone realice actividades comerciales en las instalaciones de la línea 2, pero su presidente, Francisco Román, no ha adelantado qué tipo de acciones se van a llevar a cabo por razones de competencia comercial, ha explicado... RADIO MADRID / EUROPA PRESS   23-04-2013

¿Donde están los límites? ¿Hasta donde se puede dar?  

Entendemos que nuestros dirigentes, al igual que unos buenos padres cuando toman una decisión, lo hacen pensando en las consecuencias; si eso va a ser bueno para nosotros, para nuestro desarrollo, si nos va a dotar de oportunidades para el futuro, etc.  Para poderse mantener fieles a estos principios habrá veces que tengan que decir no, porque no todo vale.

Imagen de la película "Diarios de motocicleta"


En situaciones de crisis, conflicto y tensión es más difícil mantener la cabeza en su sitio, sin perder de vista los objetivos básicos para cuidar.  Sometidos a la presión del aquí y el ahora, muchas veces a los padres les cuesta mucho pensar con claridad y es aquí donde se pueden abrir paso ideas que en otros momentos de mayor serenidad jamás habrían sido contempladas.   Por ejemplo, pensando en adolescentes se nos ocurre el típico caso del adolescente que no para de suspender, los padres desesperados no saben como reconducir la situación y llegan a ofrecer por un aprobado, algo que en condiciones normales jamás se les hubiera pasado por la cabeza darle, porque en el fondo saben que no es adecuado ni bueno para su hijo.  El aprobado si lo es, la recompensa no.

Es en estos momentos donde a lo mejor no se hace una reflexión profunda para saber a que se está diciendo si, que es lo que  se está aceptando y que coste va a tener.  Si este funcionamiento se va perpetuando, con el tiempo no se podrá diferenciar que es lo correcto de lo incorrecto y quizás, como ahora, el único indicador que tengamos para valorar si está bien o no sea la cantidad de dinero que nos dan.



Reservados todos los derechos. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización de las autoras. 

viernes, 12 de abril de 2013

La muerte de Jose Luis Sampedro y Sara Montiel

José Luis Sampedro y Sara Montiel han muerto esta semana, ambos eran mayores, pasaban de los 85 y aunque es ley de vida, no por esto duele menos.

Hay que hacer un duelo y muchas veces nos sentimos poco preparados para enfrentarnos a los duelos, porque creemos que  enfrentarlos bien es que no te duela. Como si el sufrimiento fuese algo que hay que evitar. Quizás este tipo de ideas surja cuando no hemos ido desarrollando la capacidad de contener y elaborar el dolor.

Desde el comienzo de nuestra vida hemos de adaptarnos a un sin fin de cambios que son incómodos y dolorosos. Desde niños hay que irlos aceptando, ¡hasta los cambios  físicos duelen!
Quizás la etapa de la vida donde se concentra el mayor número de cambios  es  la adolescencia. Los adolescentes tienen tres duelos que hacer:

El duelo por los padres ideales de la infancia y por separarse de ellos.
El duelo por el cuerpo, dejan atrás un cuerpo infantil
El duelo por ellos mismos, por lo que dejan de ser (ya no serán niños nunca más) y por lo que tienen que trabajar para crear una  “nueva”  identidad ¿en que adulto se van a convertir?
En la adolescencia hay que hacer muchos cambios,  son imprescindibles para seguir creciendo. Estos cambios afectan al adolescente y a  su entorno. En el caso de los padres han de repensar cual debe ser su lugar para  con el adolescente y esto es doloroso. El dolor es todo aquello que te pone en contacto con la fragilidad: el dolor de no poderlo controlar todo, el dolor de no poder ayudar, el dolor del no saber, el dolor de separarte del niño que tanto te necesitó y  que ahora quiere volar solo.
Todas estas experiencias son necesarias para que el adolescente se equipe de nuevas herramientas que serán imprescindibles para que se pueda manejar en el mundo adulto, donde ha de tener capacidad de análisis, capacidad de espera, de tolerancia a la frustración,... porque tiene que estar preparado para  enfrentarse a los imprevistos que da la vida.
Imagen propiedad de las autoras del blog
El duelo permite manejarse con solvencia en ese área que está fuera del control humano y que es implícito a toda experiencia vital. Si quieres vivir tienes que tolerar el dolor.  Es como el caso de los adolescentes a los que muchas veces se les exige un rendimiento escolar igual al de la etapa anterior, de latencia (6-10 años aprox) y como decía uno en consulta “ya no puedo estudiar tanto, tengo muchísimas mas cosas en la cabeza que antes”.
Crecemos durante toda la vida y para poder hacerlo hemos de revisar lo que necesitamos para ir cambiando. Es como si fuésemos una casa que a medida que vamos creciendo hay que ampliarla, reformarla, repararla, cuidarla… Estos cambios son los que configuran nuestros intereses  y necesidades psíquicas, físicas, sexuales, necesidades sociales, de pareja...curiosidad, creatividad....que cambian constantemente en le proceso de vivir. A veces deshacernos de la habitación de la infancia da mucha pena, como  a esos padres que pasados años desde que sus  hijos se independizaron, todavía conservan la habitación tal cual la dejaron.  Como si esperasen que volviese el adolescente que fue su hijo.
Aunque a veces se dice ante una muerte, “la vida no te prepara para esto”, es precisamente para lo que nos prepara, para poder sentirlo, para que duela sin morirnos de pena o volvernos locos.




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viernes, 29 de marzo de 2013

El lado bueno de las cosas

Es muy recomendable haber visto la película, "El lado bueno de las cosas", antes de leer este artículo.

Érase una vez un reino no tan lejano en el que las ranas se tenían que hacer príncipes y princesas y para ello no había ningún camino trazado. Muchas por no soportar lo que veían  al mirarse en el espejo, se disfrazaban de príncipes o princesas y vivían en el engaño toda su vida, sufriendo todo tipo de presiones y miedos por temor a que se supiese que eran ranas. Otras  ranas  no se desesperaban tanto y convivían con esa imagen y sin saber muy bien cómo hacer, iban trazando un camino que les condujese a algún destino. Estos últimos eran señalados por los disfrazados de príncipes, como si fuesen locos.

Las palabras clave para contar esta historia son: esfuerzo, enfado, policía, padre, madre, hermano, diferencias históricas, enfermedad mental y salud mental.
Con estas palabras intentaré hablar del “ otro lado”, esta vez psicoanalítico, con  las que podemos explicar de qué va esta película.  
El protagonista es un loco, ¿un loco?, bueno mas bien es alguien que es muy consciente de su enfado,  al que no  puede sujetar. Tanto es así que termina  cumpliendo condena en un psiquiátrico.

A diferencia de los personajes que van apareciendo, Pat, nuestro protagonista, se siente raro, puede que lo sea porque expresa libremente lo que piensa, no se ajusta a lo esperado por los demás y sobre todo actúa con sinceridad. Además se está esforzando por ver el lado bueno de las cosas pero  conociendo el lado malo y asumiéndolo, no lo hace desde la ignorancia, es muy consciente de lo que le enfada. Por eso corre para ponerse en forma, ha creado una disciplina que le haga ser fuerte, mejor persona, quiere recuperar amor, el amor, a su amor....
Pero no es fácil, suena la canción en su cabeza, la que le conecta con el enfado, y de nuevo todo el esfuerzo por ser bueno se viene abajo, vuelve a sentir rabia, dolor, impotencia...  explota..... Vuelta a empezar.

Así es como la mente va procesando el enfado y lo va transformando e integrando para que no dañe, a nadie. Son pasos que parecen de tortuga pero  son de gigante. Se está atreviendo a sentirse distinto y a experimentar emociones que lo enloquecen, pero no está loco.

¿De dónde viene el enfado?
Los renacuajos, como los niños, se dejan llevar por las transformaciones físicas que hará en ellos la biología, pero una vez que son ranas, cuando son adolescentes, han de trazar un plan, una estrategia que les conduzca a ser ellos mismos; especiales y únicos. Para lograrlo han de  salvar muchas dificultades dentro de ellos  y fuera. La historia infantil con sus enfados incluidos, hará sonar las mismas canciones que nos pueden atrapar y nos impiden crecer: “papá siempre quiso más a mi hermano”, “mamá no me defendió lo suficiente”, “nunca se sintió orgulloso de mí”, “mi hermano siempre me envidiaba”....
Pat utiliza su disciplina  para no caer en estas cancioncillas que activan  otras y estas a su vez otras, hasta que sientes ganas de matar al conductor de al lado porque “quiere ponerse por delante” “¿Quién se cree que es?” (¿mi hermano?)



Pero Pat tiene un plan, quiere dejar esto atrás y  crear un nuevo guión de manera que donde le hubiesen entrado ganas  de pegar, lo que haga sea abrazar, comprender, amar...Para ello tiene que apaciguar a sus personajes internos:  Todos los tenemos, forman parte de nuestro self y hemos de conciliarlos, conociéndolos y aprendiendo a vivir con ellos:

-El policía: es su carcelero, este que a la mínima le quiere meter de nuevo en el psiquiátrico, que no razona, que no lo perdona. Este personaje interno  le dispara la culpa, le hace sentir malo por estar enfadado, aunque sea con razón.

-Su amigo del psiquiátrico: Es lo diferente. Aparece siempre en mal momento, no encaja.  Ser diferentes nos asusta, pero si no aceptamos nuestras diferencias nos  enfermaremos. Caeremos en la locura.

-El psiquiatra: Es el camino por descubrir. Pat no  entiende que le diga “busca una estrategia”  ¿qué es eso?, se le hace confuso. Se deja llevar por una intuición y construye con esfuerzo algo nuevo. Empieza su plan. Poco a poco cobra sentido para él y para los demás. No fue fácil llegar a  la salud mental , el equilibrio psíquico.

-Padre y madre: son como  son. Ya no quiere pelear más con ellos.

Todos estos son algunos de los personajes que configuran el  mundo interno de Pat. De una manera casi absurda conviven en la pantalla el psiquiatra, el policía, los amigos, la mujer, los padres, el hermano, los amigos del hermano, el loco y su nuevo proyecto de vida representado por su nueva chica.

Para llegar a ser un adulto sano, el yo ha de poder  tolerar el caos que crean y tener la disciplina y capacidad de esfuerzo suficiente para poder orquestarlos y ponerlos en equiibrio, son puestos al servicio del sentido común del yo - Pat.  Según avanza la película toman un lugar secundario pero participativo, todos están presentes en las escenas vitales de Pat pero ahora es él  quien hace el guión.  Es un príncipe con su princesa.
Los adolescentes han de sufrir esta transformación sin camino, no les resulta fácil, han de dejar atrás muchas historias infantiles e ir al encuentro de lo desconocido. Ser príncipe o princesa no tiene manual.



Reservados todos los derechos. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización de las autoras.











jueves, 14 de febrero de 2013

Niños pistoleros


El New York Times del 7 de febrero en su artículo “Niños pistoleros”, explica cómo  existe un interés cultural en el uso de las armas, defendido por la Asociación Nacional del Rifle y la Fundación Nacional del Deporte de Tiro, con sede central en Newtown, (sólo a unos kilómetros de la Escuela Primaria  donde Adam Lanza, usó el Bushmaster AR-15 de su madre para matar a veinte niños y a seis adultos en diciembre) y que éstas  financian sus proyectos con dinero procedente del sector armamentístico.
Dichos proyectos están diseñados  para animar al uso de armas en un rango poblacional cada vez más joven.

Un estudio encargado el año pasado por el sector de los deportes de tiro indicaba que “se debe animar a los niños de edades comprendidas entre los 8 y 17 años a convertirse en embajadores entre sus semejantes para iniciar lentamente a otros jóvenes en el uso de lar armas”.

Armas de fuego
La preocupación que pueda haber por las matanzas llevadas a cabo por menores y jóvenes, parece  que no impide que se sigan creando  programas de animación infantil  al uso de  armas financiados por las empresas armamentísticas.

Quizás dichas empresas estén aprovechando  la dificultad que supone para una nación tener juicio critico sobre los aspectos que fundamentan su identidad, en el caso de los EEUU,  parte de identidad está asociada a la libertad del uso de las armas.
Porque la cultura en la que crecemos  construye nuestra identidad,  hace muy difícil una visión que analice con objetividad las costumbres o tradiciones intrínsecas a ella. Así   las empresas pueden tomar esos rasgos  culturales y alinearlos con sus propios intereses para convencer  al consumidor, al que le será difícil  desenmascarar los argumentos  así asociados y acepte,  poco a poco casi todo lo que las empresas quieran venderles. Está claro que para éstas es muy beneficioso que los niños tengan interés por las armas y que sus padres, si las campañas publicitarias son hábiles, lo defiendan como un valor importante a trasmitir a sus hijos. 

El debate sobre la conveniencia o no de que los niños disparen con armas, queda interrumpido. Si se defiende con argumentos  lo inadecuado de que los niños y armas vayan juntos, automáticamente parecerían atacados  los valores asociados a las armas  a través de la cultura  tales como: libertad, autenticidad, americano, verdadero, honesto,...

El debate debería poderse abrir en torno a lo que pueda ser favorable para el desarrollo del niño y aquello que no lo sea. Se tendría que poder hablar de cómo es la relación del niño, dependiendo de su edad, con  la muerte, la violencia, el poder,  qué significado tienen para él,  cómo debe ser su relación con ellos y de qué manera  deben acercarse para no vulnerar  su desarrollo psíquico.
Lo cierto es que cada vez somos menos permisivos con los cuentos de  hadas; los adultos queremos cambiar sus finales, ya no nos parece bien que el lobo sea malo, sin darnos cuenta que es en el mundo de la fantasía donde los niños deben lidiar con la muerte, el dolor, la enfermedad, el abandono  y todas aquellas cosas que les asustan.  Sin embargo cada vez les enfrentamos a edades mas tempranas a la “cruda realidad”.

Es muy probable que nos equivoquemos, pero de cualquier modo el niño siempre se adaptará a lo que el adulto haga con él y  probablemente lo valorará como bueno.

Quizás nosotros con la perspectiva que nos da una cultura distinta podamos  ver con mas claridad  lo que los americanos hasta el momento son incapaces. Quedan a merced de mercados oportunistas que apelan a la identidad cultural para defender cosas que el conocimiento  sobre educación, psicología e infancia, harían imposible. Quizás con esta experiencia nosotros podamos tomar perspectiva para descubrir nuestros equivalentes. 


Reservados todos los derechos. Prohibida su  reproducción total o parcial sin autorización de la autora 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Madrid-Arena


Arbol de los mensajes
No deberíamos estar hablando de adolescentes en relación al Madrid-Arena, pero la verdad es que allí estaban.  La queja social está en que fallaron los limites externos, es decir los controles de entrada al recinto,  pero debemos ir mas allá y  pensar en qué pasó con  los limites internos.

Vamos a explicar a que nos referimos con límites internos:
Tener limites internos es  tener “cabeza”, pero esto de tener cabeza es un proceso  que se desarrolla en la relación padres-hijo, en la que se dota al niño de herramientas mentales para diferenciar  lo que está bien de lo que está mal, lo que se debe y lo que no, lo que se puede y lo que no. En definitiva diferenciar claramente que es cuidar y que es descuidar.
Desde el nacimiento el niño está aprendiendo todas estas diferencias y somos los padres los encargados de este aprendizaje. Enseñamos que rojo es parar y verde es cruzar, les educamos en la autonomía para que se sepan vestir, les enseñamos a cuidarse, que puedan discriminar dónde están los peligros; no hablar con extraños, les enseñamos a aceptar las normas, ser honesto y respetarlas; no se coge el dinero de mamá, no se miente. El dotar de cabeza a nuestros hijos es un proceso gradual,  desde la infancia hasta la edad adulta pasando por la adolescencia.
Los adolescentes no son adultos, están en el camino para serlo. Todavía necesitan de la ayuda y supervisión de los padres para seguir construyendo los pilares sólidos que serán necesarios para constituirse como un verdadero adulto. Además suelen sobrevalorar sus capacidades y las circunstancias externas, llegando a ser en sus juicios de valor muy temerarios.
Los padres a veces confunden informarse, con espiar, por ejemplo meterse en su cuenta de Tuenti, en su e-mail,etc. Informarse es por ejemplo saber dónde van nuestros hijos, a que tipo de sitios van, desde que edad, que se va a hacer allí.
Esta información está publicada, todos podemos ver el cartel anunciador de la fiesta donde aparecía un hombre sobre una chica en bragas a la azotaba en el trasero. No estaba permitido el acceso a menores de 18 años.
Nuestros hijos menores de edad salen por la noche e incluso hacen comentarios como: “el otro día casi me quedo sin el carnet de Pepe -¿y eso? – pues porque para entrar en una discoteca lo utilice y el de la puerta decía que no era yo y lo pelee tanto que se lo creyeron”
Esta situación que hemos presenciado se dio entre un hijo y familiares. Nadie tuvo nada que objetar al adolescente de 16 años por utilizar el carnet de su hermano mayor de edad para entrar en un sitio cuya entrada estaba limitada a los 18 años. Esta es una transgresión de la Ley. Pero la Ley no es solo un cartel que diga prohibida la entrada, esta es la última barrera, tiene que haber otras antes, que quizás sean las que construyen esa “Cabeza”. Los padres tienen la obligación de crear en sus hijos una buena interiorización de los límites y no deben olvidar que aunque el adolescente se está acercando a la edad adulta, todavía no lo es.



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